Muchos de los cambios que puedes sufrir durante el embarazo son bien conocidos: cambios hormonales, antojos, cambios de humor, náuseas matutinas, una barriga que va creciendo, pero no todas las mujeres saben que los cambios en la visión también pueden acompañar esas 40 semanas de gestación, e incluso el periodo de lactancia.

Si hay algo con lo que puedes contar durante tu embarazo, es la imprevisibilidad de todo. ¿Cómo me sentiré hoy? ¿Mañana? ¿La próxima semana? La experiencia de cada mujer embarazada es diferente. Con todos los cambios hormonales y físicos, todos los tejidos y órganos pueden verse afectados. Por lo que no te alarmes si tu vista también cambia.

La mayoría de los cambios oculares son transitorios y leves, y generalmente desaparecen después del parto. Sin embargo, algunos puede indicar un problema más grave, por lo que es importante saber identificarlos.

Aquí encontrarás una explicación de los cambios oculares más comunes del embarazo, qué los causa, y qué puedes hacer al respecto.

1. Visión borrosa y cambios refractivos

El embarazo puede cambiar la forma en que tus ojos refractan la luz y comprenden las imágenes. ¡Y no hay misterio, de nuevo, la retención de líquidos! Especialmente a partir del tercer trimestre, las futuras madres pueden experimentar hinchazón en cada parte del cuerpo imaginable, ¡incluidos los ojos!

La visión borrosa a menudo es el resultado de cambios en la forma y grosor de tu córnea. En algunos casos, esta alteración puede resultar un aumento o disminución de tus correcciones ópticas. Pero también puede ser un signo de una afección médica más grave, como preeclampsia o diabetes, de las que hablaremos más adelante.

Qué hacer: Generalmente tu visión volverá a la normalidad tras dar a luz. Si los cambios son menores, tu médico te recomendará esperar un par de semanas antes de recetarte una nueva prescripción para gafas o lentes de contacto. Al contrario, si sientes dificultades para llevar a cabo con normalidad tu día a día, habla con tu optometrista. Quizás comprar un par de lentillas diarias de fácil reemplazo sean una buena solución para ti.

2. Párpados hinchados

Llegados a un cierto momento de tu embarazo, seamos honestos: ¿qué parte de tu cuerpo no está hinchada? O mejor aún, ¿dónde está ese “brillo del embarazo” del que todo el mundo habla? La hinchazón alrededor de los ojos es otro efecto secundario común de los cambios hormonales que las mujeres pueden sufrir. Los párpados hinchados pueden además afectar a tu visión periférica.

Qué hacer: Bebe muchos líquidos (las mujeres embarazadas necesitan más que el promedio) y sigue una dieta baja en sodio o cafeína. Puedes utilizar compresas frías o una máscara ocular de congelación para calmar cualquier inflamación.

3. Ojos secos

Es normal que notes tus ojos más secos e irritados debido a, ¿lo adivinas?, las hormonas del embarazo. Estas pueden cambiar y reducir la producción de lágrimas, dando lugar al síndrome del ojo seco. Síntomas como lagrimeo excesivo, visión borrosa intermitente y una sensación de ardor o picazón pueden ser comunes durante todo el periodo de gestación.

Qué hacer: Utiliza lágrimas artificiales, o máscaras calientes relajantes, para ayudar a aliviar los síntomas de sequedad. Si notas que tus ojos comienzan a inflamarse, causa asociada a la sequedad ocular, tu médico puede recetarte gotas específicas antiinflamatorias.

Si el uso de lentes de contacto te resulta incómodo durante el embarazo, tu optometrista quizás te proponga pasarte a lentillas diarias desechables, que permiten un mayor aporte de oxígeno al ojo. Alterar tu horario de uso de lentillas, con descansos para evitar irritaciones, y mantener tus ojos hidratados con lágrimas artificiales, también son opciones que tu óptico te planteará.

4. Migrañas y mayor sensibilidad a la luz

Alrededor del 40% de las mujeres en edad reproductiva experimentarán migrañas en algún momento de sus vidas.

Las mujeres embarazadas que sufren de migrañas a menudo experimentan cierto alivio en el segundo y tercer trimestre del embarazo. Sin embargo, las migrañas pueden volver a empeorarse durante el posparto debido a la disminución abrupta de los niveles de estrógeno.

La sensibilidad a la luz, también conocida como fotofobia, es un síntoma común asociado a las migrañas.

Qué hacer: Dado que todo lo que consumes puede afectar a tu bebé, tomar medicamentos contra las migrañas no es una opción. Sin embargo, tu médico podrá recetarte algún producto efectivo para tratar tus migraña, protegiendo la salud y crecimiento de tu bebé. Soluciones sencillas como utilizar gafas de sol, o apagar las luces en una habitación, también te ayudar a evitar molestos dolores de cabeza.

5. Preeclampsia

La preeclampsia es una complicación del embarazo caracterizada por presión arterial alta y signos de daño a otro sistema de órganos, principalmente el hígado y los riñones. Generalmente, puede aparecer a partir de la semana 20 de gestación, en mujeres cuya presión arterial había sido normal.

Se sabe que causa cambios vasculares retinianos (retinopatía) y síntomas visuales. Presta especial atención a síntomas como la pérdida temporal de la visión, visión borrosa, sensibilidad a la luz o sensaciones de luces intermitentes, auras o manchas.

Se cree que estos cambios en la visión pueden estar asociados con la irritación del sistema nervioso central, o ser una indicación de inflamación del cerebro (edema cerebral). A niveles extremadamente altos, la presión arterial incluso puede causar un desprendimiento de la retina.

Qué hacer: Si tienes algunos de estos síntomas, llama a tu médico lo antes posible o acude a emergencias. La preeclampsia puede progresar rápidamente y causar sangrado, y otros problemas graves, por lo que un diagnóstico rápido es importante.

6. Diabetes gestacional

La diabetes gestacional es una forma temporal de diabetes que ocurre en el embarazo. Al igual que otros tipos de diabetes, esta causa un nivel alto de azúcar en la sangre que puede afectar a tu salud, y a la de tu bebé. Los niveles elevados de azúcar en la sangre pueden dañar los pequeños vasos sanguíneos que irrigan la retina y provocar visión borrosa.

Qué hacer: ¡sobre todo, no hay que alarmarse! Si ya padecías diabetes antes de quedarte embarazada, un seguimiento cuidadoso por parte de tu especialista te permitirá disfrutar plenamente de tu embarazo y futura maternidad. Si desarrollas diabetes gestacional, tu médico te ayudará con el tratamiento. Por lo general, una buena dieta, ejercicio, y posiblemente medicamentos no dañinos para tu bebé, te permitirán mantener tus niveles de azúcar bajo control.

El embarazo es un momento glorioso. Es importante que lo disfrutes y que estés en plena forma para conocer a tu bebé. Asegúrate de comer bien, incluidas muchas verduras de hoja vede, frutas, frutos secos y pescado con alto contenido de omega-3. Descansa lo suficiente y mantente hidratada, estos 9 meses son para pensar en ti.

¿Las buenas noticias? La mayoría de estos problemas de visión y salud ocular son menores y temporales, y deberían volver a la normalidad cuando nazca tu bebé. ¡Es entonces cuando todo lo demás cambia y no hay garantías de que tu vida vuelva a ser considerada “normal”!